Horacio Garay

Los celos

con un comentario

Acaba de pasar ese día que muchos conocen como “el día del amor”. Ese día en que se festeja un sentimiento ultra manoseado y tan subjetivo. ¿Cuantas veces la literatura, el cine, la poesia y la música se han inspirado y han hablado de lo mismo? Lo curioso es que aún no nos aburre por que nos gusta mucho, nos mantiene vivos. ¿Pero que sucede cuando por la actitud de una persona nos aburre o agota el amor?

El otro día con un amigo, hablamos sobre los celos en algunas relaciones sentimentales que habíamos observado. Claro, porque en un principio todo es color de rosa y existe la absoluta perfección, especialmente cuando los defectos de las personas aún no se dejan conocer.

En un principio conoces a una persona que por algún motivo te asombra, ya sea por su belleza, su manera de ser, por la manera en que te trata, etc. Esa persona te hace plenamente feliz como nunca nadie lo había hecho jamás. Finalmente, y luego de algunos pasos estratégicos, esa persona especial llega a ser tu pareja, tu amor, tu pasión. Y creo que por ahí comienza el problema de los celos, cuando muchas personas se confunden con el “tú” y se apropian de la libertad de la otra persona.

Una supuesta apropiación que sin control puede ser muy dañina y peligrosa. Cuando ese interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona se deja llevar de una manera poco racional. Es claro que todos los extremos son peligrosos y esos mismos extremos posesivos muchas veces terminan en engaños, rupturas y depresiones críticas.

La paranoia que pueden tener algunas personas por los otros puede ser de dimensiones biblicas. Las personas celosas desconfian de todo el mundo, empezando por su pareja – lo cual es lo peor y lo más bajo – y terminando incluso por los padres y suegros. Es increíble ver como algunas parejas pasan de unas preguntas sin importancia a un interrogatorio de caracter policial, y de alli a una prohibición total de la libertad. Todo gracias a las injustificadas sospechas, muchas veces improbables. Vivir amando es una cosa, y vivir pensando con quien habla o quien mira a tu pareja es una real tortura. Y creo ser testigo de muchas parejas en nuestro país que llegan o han llegado a esa dramática situación.

Y lo hacen porque creen que no merecen a la pareja con la que están, que son inferiores al resto, que seguramente ella encontrará a una pareja que sea mejor en la cama o en los besos y que la trate de otra manera más efectiva. Y ya se sabe, que el que no puede contra su enemigo hace lo posible para que el pez no muerda el anzuelo, y de ahí vienen esos controles policiales en la pareja.

¿Podemos vivir realmente sin esa persona si nos lo proponemos? Creo que hemos vivido asi toda la vida. La mayor parte del tiempo de nuestra vida lo pasamos solos (me refiero a estar con nosotros mismos), y hemos de acostumbrarnos cuanto antes a eso, sino los problemas surgirán después, cuando por circunstancias de la vida, nos quedemos realmente solos. Me pongo a pensar y creo que palabras melosas y un tanto posesivas como “te necesito”, “no puedo vivir sin ti” no son tan verdaderas, aunque a muchos nos guste o encante escucharlas. Porque si bien nos gusta estar acompañados y ser muy queridos, no creo que sea algo netamente indispensable.

Por eso creo que antes de presuponer cosas, hay que recapacitar y no viajar por la senda del acoso. Disfrutar de la persona con la que estás, y si ella o él quiere seguir con uno, simplemente hay que aprovechar eso al máximo. Dar y recibir es la idea, porque nada te garantiza que eso durará para siempre, y tampoco puedes intentar hacerlo durar con presiones sobrenaturales. Nadie te puede obligar y tampoco no puedes obligar a nadie a amar.

El mundo cambia constantemente. La ley de la vida me ha enseñado desde muy temprano que nada es para siempre. Por eso hay que hacer las cosas bien mientras duren porque la vida no es infinita, la vida es ahora y hay que aprovecharla porque el tiempo no se detiene, ni se compra ni se vende, no se coge ni se agarra, solamente se le odia y se le quiere.

Escrito por Horacio

Febrero 16, 2006 a 5:38 pm

Escrito en Opinión

Una respuesta

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  1. Hola Horacio, yo soy una mujer extremadamente desconfiada y celosa lo reconozco pero quiero cambiar y no se como hacerlo, mi pareja padre de mi hija alguna vez se fijo en una muchacha que vive enseguida de mi casa y ella le correspondia desde ese entonces tengo la persepcion de que el este muy pendiente de ella en su trabajo yo vivo con mis padres y el vive solo en su casa la cual esta organizada para que yo viva con el, pero no me decido porque mis padres se han opuesto a que yo este con el tengo 26 años y no me he podido decidir, la cuestion es que los celos son la cosa mas terrible que uno puede pasar es una enfermedad no se si tiene cura pero sentir esto es horrible, creo que es desconfiar de uno mismo, pienso hacerme un tratamiento quirurgico para mejorar mi aspecto fisico a ver si mi pareja se fija mas en mi, el siempre me dice que me ama que le hago falta y todo eso pero no se que es lo que me pasa que no creo nada de lo que dice, dame un concejo de como puedo mejorar mi situacion por favor, ayudame recomiendame algo que pueda hacer.
    gracias

    Mili

    Mili

    Diciembre 13, 2007 a 3:36 pm


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