Horacio Garay

Chile y sus 12 millones de celulares

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El mundo de hoy en día es móvil. Todo viaja sorprendentemente rápido, especialmente en el mundo de las comunicaciones, que gracias a las nobles bondades de la tecnología a nuestra disposición, nos facilitan la vida al acercarnos más a las cosas que nos interesan o que nos aterran.

El pasado viernes, el cuerpo de Economía y Negocios del diario El Mercurio, publicó un artículo que informa sobre las estimaciones para el presente año sobre el mercado de la telefonía móvil. Cerca de doce millones de teléfonos móviles rondarán por nuestros oidos y bolsillos. Todo gracias a la brutal arremetida de las diversas empresas del rubro en nuestro país, que hace ya algunos años, no han dado tregua alguna a la hora de competir por captar más clientes. Especialmente aquellos que fantasean con los artilugios dignos de gadgets. Y eso que somos solamente cerca de quince millones de habitantes. Es decir, cerca de un 90% del total de los habitantes de nuestro país tendría hipotéticamente un teléfono en la mano.

¿Y porque escribo esto? Por que los ringtones, los juegos, las pantallas con millones de colores, las cámaras fotográficas incluidas, las conexiones a Internet, los reproductores de mp3 y muchos servicios anexos más, convierten a estos fantásticos aparatitos en verdaderas máquinas diminutas que transforman al lujo en una necesidad como valor agregado del cual sacar provecho mutuo social y económicamente.

No es necesario en realidad citar tantas cifras ni estudios cuantitativos. La realidad está allá afuera, en las calles. Niños, colegiales, universitarios, nanas, trabajadores de la construccion, plomeros, ¡Están todos interconectados con sus teléfonos, las 24 horas del día!. Hace unos diez años sólo era posible ver a señores entrados en cierta edad con teléfonos celulares, ¿Por que? porque generalmente sólo las personas con cargos ejecutivos en grandes empresas contaban con el suculento salario para poder mantener el gasto que significaba tener un aparato de este tipo. Era considerado todo un lujo. Hoy todos tienen al mundo entero en sus manos. Y a todo color.

Hace más de una década se utilizaban verdaderas chatarras del tamaño de un ladrillo. Las llamadas lógicamente eran entre gerentes y ejecutivos entre algún business trip. En la actualidad, los aparatos son más pequeños que la palma de tu mano, más livianos y discretos, con cámara o sin cámara, con Mp3 o sin Mp3. Para llamar a la nana, al profesor, al amigote del bar o a la señorita de compañia. Todos tenemos teléfonos, todos somos espías orgullosos en un mundo espiado.

Hoy en día, quien no tiene un teléfono celular está practicamente incomunicado. Lo mismo pasará en pocos años con el fenómeno Internet. La brecha entre gente Online y Offline, se hará más evidente y más trágica. Ayer se incendió la biblioteca de Alejandría, mañana los satélites sufrirán lag. ¡Diablos!, es toda una necesidad.

A mi no me gusta hablar por teléfono, de hecho tengo un móvil casi “a la fuerza” por motivos laborales. En fin, cosas de fenómenos sociales, ¿Que puedo hacer? No sé fabricarme mi propia ropa ni alimento, tampoco manejar ganados, así que la ídea de convertirme en un ermitaño herrero queda descartada por ahora. Por mientras sólo soy capaz de recibir la llamada milagrosa de mi jefe que me indica que hacer para poder recibir más tarde unos números vagos en una cartola electrónica del banco.

¿Cual fue esa frontera entre el lujo y la necesidad?. Yo no me di cuenta, pasó todo muy rápido. Nunca he estado tan obsesionado.

UPDATE: Los clientes de teléfonos celulares en Chile suman 11,3 millones tras incorporarse un millón y medio de nuevos usuarios en el año 2005.

Fuente: EMOL

Escrito por Horacio

Febrero 24, 2006 a 6:59 pm

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