Archivo para Marzo 2006
Reporte #001
Uf, estoy de vuelta al blogging. Ésta semana ha sido un completo desastre. Y no lo digo porque me hayan sucedido cosas malas, sino porque tengo un verdadero infierno con mis horarios. Andar todo el día cruzando la capital de un lado para otro en actividades que no tienen ningúna relación entre si, llega a ser un poco fatigante. Al menos la próxima semana será más normal. Cambio y fuera.
El Otoño y sus invitados estelares
Así es, se nos acaba de ir el precioso verano en ésta parte del hemisferio. Precisamente ayer a eso de las tres y algo de la tarde para dar paso al grisáceo otoño.
Algunos pueden encontrar agradable el cambio, pero personalmente no soy muy amigo de las bajas temperaturas. Si tuviese un teletransportador yo ya estaría en las Bahamas bebiendo jugos naturales al son de alguna banda tribal de preciosas mulatas, pero como ningún ingenioso se ha mandado el invento, me quedo trabajando en la polvorienta capital. Algún dia me daré el tiempo en mi patio, quizás me golpeo la cabeza en la taza del baño al estar borracho o al salir de la ducha e invento algo como un condensador de flujo o similar.
Me comienzo a resfriar. Soy porfiado, soy de esos que aún salen con polera a divertirse por las noches aunque las temperatuas bajen a cero. Comienza la tos aguda y la acumulación de indeseables mucosas te hacen sonar un poquito más nasal, solo un poquito. Tengo obligaciones diarias como todo el mundo y la gente en el transporte público me comienza a apuntar con esas miradas amenazantes a mi gangoso ser. Quizás temiendo de alguna posible infección involuntaria. Lo siento mucho, pretendo evitarlo pero a veces me ataca muy fuerte y yo no sé que hacer.
Aprendí la lección finalmente y es por lo mismo que recurro a los medicamentos. ¡Cada día más caros! Y claro, el mañoso sistema del paciente no se conforma con una simple aspirina, sino que tiene que tomar el medicamento importado que cuesta diez veces más caro y que apenas le hace efecto. Los jarabes ya no son tan ricos como antes y el ziprepol ni siquiera me llega al cerebro. Para que hablar de los innumerables tecitos matinales o nocturnos que ya no saben como el otrora tecito con miel y limón de mamá.
En fin, uno crece y tiene que cuidarse muy bien, o sino se está obligado y sentenciado a pasar cada invierno consumiendo y derrochando ridículamente dinero en diversos productos asquerosos que a la larga te convertirán en un miserable viejo desmembrado y llorón que suplicará eternamente por gélidas vacunas. Pero ya estoy bien, puedo suspender mi viaje a la isla tropical por ahora, pero el proyecto de la máquina del tiempo aún está vigente porque quiero ver si aún yo puedo ser quien descubra América.
A lo que hemos llegado

Damas y caballeros: éstas son las reales últimas noticias de nuestro país. No tengo nada en contra de los pobres canes sin dueño que pululan por nuestro país, pero ¿Que pasa con la propiedad estatal de Codelco, el asesor de Fujimori, la reforma previsional, o el incentivo de la FIFA para mejorar de a poco el fútbol chileno? Creo que hoy se les pasó la mano con éxito.
No es que quiera hoy ser grave, pero hay cosas que pasan afuera y muchas de ellas no se comentan porque simplemente no se les da la cobertura (o prioridad debida). Claro, para eso hay otros medios específicos pensarán, pero éste es de circulación masiva y uno de los más leidos en Chile. Para que hablar de las cosa que pasan afuera del país, especialmente cuando un país del norte hace de las suyas a diestra y siniestra. Con todo el respeto que se merece el mejor amigo del hombre, el perro. Pero ¿Qué dijo el perro en la entrevista? ¿Dos ladridos son si y uno es no? No es que pretenda ser egoista, pero me llama la atención.
Hay una denuncia clara hacia el gobierno, la administración oficialista, el SESMA, la gente que se encariñó con sus fieles mascotas callejeras y otros involucrados en el artículo de los pulgosos regalones, pero ¿No será mucho para una portada? Puede que si, puede que no. Es una opinión personal y subjetiva. La gente lee lo que quiere leer y punto. Y esto si que se lee. Via: LUN
Internet: el Panopticón digital

Un sólo guardia puede vigilar a todos los prisioneros sin que éstos últimos puedan decir si están siendo observados o no. Así lo planteaba Jeremy Bentham cuando ideó el centro penitenciario ideal, conocido hasta el día de hoy como el Panopticón, un lugar en donde todo puede ser vigilado desde un solo punto sin ser visto o descubierto.
Foucault comparó a la sociedad moderna con el diseño de prisiones de Bentham, lo cual guarda coherencia hasta el día de hoy, especialmente luego de leer la noticia que ha sido publicada por la BBC Mundo en su versión en español al informar que el poder de Internet es tan grande que incluso cosas que parecían ultra secretas, están al alcance de cualquier persona con una conexión a Internet y alguna suscripción a buscadores específicos.
“El diario estadounidense Chicago Tribune dijo que compiló una lista de 2.653 empleados de la la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de ese país simplemente buscando en internet. El diario dijo que recogió la información con la ayuda de servicios en la red que recopilan información a la que cualquier suscriptor puede acceder pagando un honorario“.
Internet ha logrado desbaratar muchos mecanismos antiguamente secretos. Puede ser un golpe muy duro según la perspectiva en que se le mire y en las manos en que caiga información clasificada, pero hay que mantenerse antento, ya que somos espías en un mundo espiado. un solo guardia puede vigilar a muchos prisioneros mientras el guardia no puede ser visto.
Puede parecer paranoíco, pero los ejemplos están al alcance de nuestras manos, en la misma vida cotidiana, en donde la sociedad moderna ejercita sus delicados sistemas de control, poder y conocimiento con esta “normalizacion” presionada por Internet, lo cual fácilmente puede ser un ejemplo de una nueva tecnología de observación al alcance de todos. ¿Un nuevo panopticón, quizás?
¿Dejamos realmente a la privacidad en el pasado? Un click y tenemos todo lo que queremos sobre lo que queremos. Datos personales, cuentas bancarias, confesiones íntimas, diarios de vida, fotografías, detalles que rodean lo trivial. Todos nos espiamos buscamos información. El jefe espía a los empleados y viceversa. Una adolescente busca al amor de su vida en algún chat, un periodista contacta a sus fuentes gracias a una computadora, un familiar sabe como le va a su hermano gracias a la red y asi se forma una cadena sucesiva e interminable. La sensación de lo que hoy en día, si no aparece en la red, simplemente no existe, es cada vez más fuerte. Como si estuviese fuera del alcance del panopticón.
Menudencias de un gásfiter
Hoy oficié de plomero – o gásfiter – al encontrarme con un calefont dañado en mi hogar. ¡Fue espantoso!. Si bien el clima de marzo muchas veces es engañoso y ya no es tan bondadoso con las temperaturas matinales, uno tiende a necesitar un poco más de calor en el agua de la ducha matutina.
Corté el paso de agua potable y gas y me dispuse a abrír el calefont ya con herramientas en mano. Como la experiencia es una gran aliada, me dirigí inmediatamente a la zona de la membrana que es la que suele fallar en estos aparatos, justo por debajo del control de piloto. Desmantelé las piezas y tuberias y me di cuenta que la membrana estaba mordida por un costado, probablemente por la presión acumulada en años en contra de las piezas de cobre.
Luego del almuerzo, me dirigí al Homecenter Sodimac pensando ingenuamente en que obviamente ahí encontraría la solución a mi problema: un paraíso de gomitas, pernos y teflón, pero no fue así por desgracia. Durante casi media hora – curiosamente – no encontré ningún repuesto para el calefont de mi casa, es más, los diversos vendendores me sugerían una y otra vez que me dirigiera al servicio técnico especializado. Claro, ¿Para que me cobren $15.000 ó $20.000 por instalar un pedazo de goma?, Si, como no.
Luego me dirigí raudo al Easy y la misma historia se repitió nuevamente. No habia respuestos para la marca de mi calefont. Me llamó mucho la atención que sí hubiera para el resto de las marcas y líneas del mercado. Mi mal genio comenzó a darme una suculenta imaginación de caracter homicida.
Como ya no me quedaba tiempo como para dirigirme al centro de Santiago a intrusear entre todas las “casas” que existen (casa del calefont, casa del tubo de escape, casa de la electrónica, casa del neumático, casa de putas etc.) realicé un patrullaje por el barrio de mi casa para ver si encontraba algúna ferretería de la vieja escuela, de esas que huelen a neoprén y a pintura. En donde tienen el mesón de atención rayado con cortes y con una cinta de medir incrustada. Luego de unas vueltas y a como seis paraderos de mi casa, encontré en un esquina la ferretería “Nina”. Una imagen publicitaria cut-out de la guapísima Jeanette Moenne-Loccoz luciendo un ajustadísimo traje que dejaba poco a la imaginación, ofrecia algún producto adhesivo del cual ni siquiera me acuerdo. También te invitaba con esa sonrisa de modelo a entrar a un pequeño oasis de la construcción personalizada.
Esperé que atendieran a una señora que llegó antes. Se llevó uno de esos aspersores para la manguera del jardín. A continuación, llegó el contacto visual con el señor que atendía el local y el diálogo:
- Buenas tardes joven, ¿Que necesita?
- Hola, buenas tardes. Estoy buscando una membrana para mi calefont – le enseñé el pedazo de goma que llevaba en mi bolsillo.
- Ahh ok. ¿La quieres con la tapita metálica también?
- Si!, eso sería increíble. ¡Gracias!
Esperé cerca de quince segundos, luego el caballero de cabello blanco y mameluco azul llegó con lo pedido y me pidió que cancelara $1.500 en la caja.
Llegué a mi casa cinco minutos después (no, no soy Flash, pero andaba en automóvil). Limpié la pieza del excedente salínico acumulado, le monté la goma, armé la pieza con los respectivos pernos y lo monté en conjunto con las cañerías selladas con teflón en el calefont. Luego abrí el paso de agua y el de gas. Probé con cuidado la existencia de posibles filtraciones, monté la carcasa de aluminio y voilá, completamente reparado y ardiendo nuevamente tal como el dueño. Como moraleja puedo comentarles que si ustedes creen que pueden hacerlo, no lo piensen dos veces y háganlo. No se arrepentirán, especialmente por el ahorro.
Responsabilidad laboral
Tengo que entregar junto a otros compañeros de trabajo un pre-proyecto de gran importancia para que éste sea aprobado en primera instancia. Recién ahí podremos dar el vamos al asunto y desarrollarlo completamente, no antes.
Un compañero de trabajo nos ha provocado ya reiterados dolores de cabeza por su incumplimiento. Tenemos una agenda y carta gantt transversal con plazos que debemos cumplir a como de lugar, pero cuando ésta parte falla con su propia misión, es la confianza entre nosotros la que se ve amenazada por una falta de madurez a la hora de emprender un compromiso previamente acordado con seriedad. Y obviamente, muchas veces los gritos van y vienen cuando el resto es el tiene que terminar las labores de otros.
A estas alturas la responsabilidad e irresponsabilidad es fácil detectarla porque es gente con la que ya llevamos un prolongado tiempo trabajando, entonces se genera todo un marco de confianza al conocernos para depositar y distribuir tareas serias. Lo considero como una obligación – al menos moral – cumplir con la parte de uno, pero bien sabemos que cuando una de las patas de la mesa falla, ésta tiende a cojear y en los casos más graves, tiende a derrumbarse.
Creo que tenemos el problema un tanto identificado. Se trata de un desorden de prioridades, ya que el sujeto en cuestión no ha logrado ser competente por sus necesidades de hacer otras cosas ajenas al mundo laboral, por lo cual, se retrasa muchas veces con planes que muchas veces tienen semanas de proyección y programación, provocando un desbordamiento cuantioso en la producción. Los indicadores internos que manejamos nos revelan que perfectamente podriamos llevar a cabo el proyecto descartándolo a él del proyecto, pero no es la gracia. Creemos que la consolidación de un grupo profesional depende en gran medida de la concepción que tengan los hombres que lo componen sobre la actividad que desempeñan. A pesar de que mi jefa y yo somos los que damos la cara a la hora de dar explicaciones.
Aún hay tiempo para reemplazar a ésta persona, pero esa no es la alternativa ideal para nosotros. Hoy tuvimos una reunión entre nosotros y le ajustamos el cinturón al personaje para que responda a la exigencia del grupo. Le manisfestamos que “o se pone a la altura del proyecto, o bien, contactaremos a otra persona con una madurez laboral estable y demostrada para que nos acompañe en lo que nos queda de camino” porque nos estamos jugando cartas muy importantes en este proyecto que – al menos a mi – me tiene muy entusiasmado.
Creo que lo hicimos bien, a pesar que no fue lo más cómodo para nosotros. Decidimos educar al personaje en cuestión para tomar conciencia antes de tomar el camino fácil y buscar a otro profesional, porque de los errores todos aprendemos. Y vale la pena aprender. El éxito se basa muchas veces en la disciplina del auto perfeccionamiento y en el respeto mutuo con tus pares. Veremos que pasa.
Llegó Marzo
Se nos fue volando ese mes caluroso, más conocido como el mes de febrero. Ese mes en donde el mar y la arena se conocen a menudo bajo nuestros pálidos pies. Donde niños y adultos tienen el permiso del sol para acostarse más tarde.
Porque llegó marzo. Ese odiado mes en donde para muchos realmente comienza el año y se pierde el optimismo como también el alucinante bronceado ahora cubierto por una camisa tiesa. Se retoman las rutinas del trabajo, el colegio y la universidad. El sonido de los buses urbanos llega nuevamente a nuestros oidos componiendo una cacofonía urbana y el carácter dejado por los tacos y atochamientos vespertinos vuelven de nuevo a abrir esa cicatriz sobre el paladar. La segunda parte del año. Muchas veces las segundas partes son malas en las películas y no superan a la primera.
El tiempo pasa y nuestras vidas vuelven a ser normales una vez más. La ciudad se vuelve fría, gris y sucia. El ritmo se vuelve letárgico a medida que la gripe te visita en invierno y los problemas continúan. Porque el tiempo no se detiene, solamente pasa. Ese es su trabajo. El de nosotros en cambio, es hacer las cosas bien para que no se sienta su paso por nuestras espaldas. Porque a veces duele, especialmente en la gente que lo ve como un enemigo. Porque el tiempo puede ser bueno o malo, eso depende de ti, porque no es malo que pase el tiempo, sino lo que a uno le pasa con el tiempo.
Para mi recién comienza mañana el año. Y espero que sea un buen año para todos, porque recién mañana cambio de switch para seguir avanzando. Ya no podrémos mirar hacia atrás, aunque siempre tenemos los recuerdos en un kit en caso de emergencia, incluso de ese tal febrero. Para no sentir impotencia y derrumbarnos, nada más que eso.





