Archivo para Agosto 2007
Modelo bardo: El futuro está en el pasado
Para comenzar recién a despedir el invierno y cerrar el mes de buena manera, Daniel Henninger pone sobre la mesa una interesante discusión en su habitual columna del día jueves, en donde se da la libertad de proponer efectivamente un cambio en la producción de noticias para enfrentar la caída de los medios, sobre todo a la hora de hablar de prestigio social y autoridad colectiva. Es decir, en vez de hacerlo de forma habitual, intentar una manera diferente para dejar de lado esa desesperación que fomenta la venta de cualquier cosa con tal de terminar el mes con cifras azules.
¿Por qué esto? Porque de un momento a otro las cosas cambiaron y nadie avisó. Si bien, el modelo bajo el que nacimos estaba acostumbrado a manejar unos cinco canales por dar un ejemplo, ahora se ve obsoleto al intentar controlar a más de cien medios de donde provienen diversos recursos informativos. Entonces, bajo el contexto de una revolución digital como la que estamos comenzando a enfrentar, y que de hecho aún no tiene una ruta definida a gran escala, la idea de comenzar a enfocar los diversos medios a segmentos más reducidos, como si retrocediéramos en el tiempo, no suena tan alocada. Sobre todo al considerar la idea de pretender abarcar menos para ser más eficaz.
Esto quiere decir a grandes rasgos que en vez de estar bajo grandes corporaciones periodísticas que viven en constante ansiedad, resulta interesante la propuesta de un modelo “colonial” como se argumenta, en donde se utilice como prioridad una fórmula más bien personalizada, como si se tratase de un boca en boca a la hora de hacer circular la información a través de medios locales e independientes (utilizando la analogía del bardo), generando sus propias audiencias con contenidos hechos por y para esas mismas comunidades al momento de fomentar la lealtad – que está tan perdida actualmente – a través de la personalización de contenidos.
Ahora bien, personalmente dudo que el WSJ se arriesgue a probar un modelo así. Sin embargo, un modelo de “satélites” derivados de un mismo medio más grande como es propuesto, podría ser un interesante desafío al mediano plazo, cuando los negocios en Internet logren una mayor rentabilidad al instante. Hay que probar, discutir y probar, de eso se trata. La tecnología nos da cada vez más poder como individuos y así como va la cosa, los medios deben entrar al mundo de la opción individual si no quieren quedar afuera del nuevo modelo, ya que los lectores de mañana no seremos nosotros, sino que nuestros hijos, los que nacerán insertos en una cultura mucho más socializadora y que demandará que el poder sea repartido entre más manos, las que actualmente están desocupadas.
"Debajo de un pálido cielo gris nos presentaremos"
Anoche mientras ordenaba los discos que desordenó mi sobrino en su visita, me encontré con unas joyitas de Sepultura que acumulaban polvo y suplicaban a gritos volver a ser atendidas. Si bien, ya no uso esas poleras negras que justo ahora reposan en un estado más bien grisáceo, con un tono verdoso, me senté a disfrutar los trabajos de estos brasileños y me di cuenta que realmente esta banda merece un reconocimiento en mi blog, sobre todo si consideramos que hace años es víctima de la indiferencia de los medios tras la fragmentación que sufrió y que – paradójicamente – terminó por sepultarla.
Ahora ya no los escucho, pero marcaron mi adolescencia. Creo sentirme bien afortunado de poder haber visto a la formación dorada en 1996. Para mi, Sepultura es una clara leyenda de orgullo sudamericano. Una banda que se las ingenió a la hora de utilizar fórmulas mainstream en su evolución, con el propósito de lograr dejar un mensaje relativamente identitario, con un fuerte dejo de protesta tercer mundista a la hora de marcar la diferencia con otras bandas a través de un sonido prácticamente moderno para la época. Es decir, lograron hacer el trabajo mejor que los locales en un mercado cerrado y aprovecharon incluso de abrirlo al dejar su cuota de cultura brasilera en días en donde ni siquiera Shakira o Daddy Yankee se acercaban a Miami para cautivar a una gran porción de norteamericanos.
Si bien, algunos no tan introducidos en la matería pueden fácilmente pensar que esta banda basa su sonido sólo en ruido acojonante, no hay que olvidar que efectivamente los hermanos Cavalera guardan sus más profundas raíces en el punk y en el hardcore de corriente más extrema. Una banda que en su momento de gloria fue usada como caballito de batalla por la Roadrunner y por MTV, desatando la más pura envidia de gigantes norteamericanos como Slayer, Biohazard, Fear Factory y Pantera que veían como productores de grandes sellos y algunos canales de televisión preferían trabajar con los nuevos vecinos en vez de los grandes de siempre, llegando incluso a robarles la atención a gigantes como Black Sabbath y Ozzy Osbourne en los festivales a los que eran invitados.
La amalgama perfecta entre el thrash metal ochentero, el death metal de transición, el movimiento industrial ambiguo y los derivados noventeros como Slipknot. Sepultura logró ser una banda mainstream con una propuesta realmente novedosa para la época, y que lograba confundir a muchos puristas – que a la vez se sentían atraidos por lo desconocido – al ofrecer una mezcla entre un lenguaje universal de occidente y lo étnico proveniente de un país que para el norteamericano promedio, era aún desconocido, sobre todo cuando abordaba temáticas relacionadas a la problemática social latinoamericana. El aporte fue innegable. ¿Cómo esta banda pasó de ser cabeza de cartel en Donington a tocar en el Instituto Nacional? La nostalgia ante la sistemática disolución de estos embajadores del tercer mundo se apodera de mí.
No muerdas la mano que te da de comer

Una ofensiva publicitaria bastante aguda ha lanzado el diario O Estado de Sao Paulo, quien en su particular wishful thinking asumido, pretende diferenciar abiertamente a los ciudadanos generadores de contenidos informativos con los profesionales de la prensa, trazando la delgada línea divisoria entre un profesional de la información y un simple aficionado, preocupado quizás por el enorme cambio que se está produciendo en las diversas salas de redacción del mundo al momento en el que el ciudadano común, ese mismo que toma contigo el bus al trabajo, puede golpear una pauta informativa con la misma intensidad que el otrora editor selectivo de algún prestigioso medio.
La denominada blogósfera local explotó al verse tratados como monos con computadora, generando una contracampaña que no ha dejado muy bien parado al matutino. Si bien, su impacto es algo que se verá con el pasar de los meses, yo me pregunto entonces, ¿Un diario no es lo mismo? Claro, si vamos a entrar en detalles de legitimación y prestigio social otorgados a una organización por una cierta serie de objetivos cumplidos, entramos a otro tema que para mi no es discutible a estas alturas, pero en el fondo para mi un diario actual no guarda muchas diferencias con un blog relativamente serio, de preferencia temático.
Si contextualizamos, un diario y un blog están mantenidos por un grupo de personas que escribe sobre diversos temas, a veces con una propiedad abismante, y otras veces dejando mucho que desear por una falta de rigurosidad y especialización sobre el tema. Estas dos situaciones las podemos encontrar en ambas partes, a pesar de que algunos diarios se han convertidos en especialistas de la poca rigurosidad durante los últimos años, lo que no debería ser frente a la competencia de tener a verdaderos profesionales de diversas materias escribiendo desde sus propias trincheras en la comodidad de la casa. Además, en ambas caras de la moneda se le da un potencial uso sesgado a la noticia al momento de tener intereses en juego, y en ambas partes es posible encontrar a verdaderos talentos o a simples desperdicios. ¿Algún diario cubrió el acuerdo entre Microsoft y Chile con la propiedad y estilo de algunos blogs? ¿Dónde está que no lo vi?
Lo que pasa es que cambió el foco y no nos dimos cuenta. Para mi, la diferencia radica en la preparación a la hora de abordar temas metodológicamente, lo que puede marcar una gran diferencia que a la larga se nota, sobre todo para quienes son entendidos en el oficio. Concedo que el periodismo es mucho más que escribir sobre algo con un cierto dejo de propiedad y estilo, pero predicar que aún puede ser una plataforma legítima para un sistema comunicacional de corte paternalista que intenta abarcar todo sin apretar nada, me da la impresión que es atornillar en la dirección equivocada, sobre todo al marginar al ciudadano, la columna vertebral de la información del Siglo XXI. Soluciones hay varias en el tintero, y una de ellas a mi parecer es la especialización de los filtros y el estilo aplicado. Los blogs ya dieron el primer derechazo, y lo mejor para vivir con los dientes rotos es proponer temas interesantes con certeza y comentar con seriedad las verdaderas noticias de mañana, no las de ayer. Eso si que da credibilidad, lo que al final está en discusión con toda esta polémica.
Orden & Caos

Ha pasado tiempo. Las primeras alucinaciones que tuve con el formato de guitarra solista fueron con personajes como Joe Satriani y compañía, cuando recién iba en el colegio y comenzaba a conocer otros horizontes musicales. Como cualquier adolescente curioso, me dediqué a estudiar un poco el estilo, conocer sus bondades, revisar sus falencias y darle algunas vueltas a este género instrumental tan amado y odiado a través de los años.
Muchos nombres han pasado. Algunos dejando una marca, otros brillando por su incapacidad de sorprender a un par de oídos que buscan otra cosa para alimentarse. Tras años de haber rechazado muchos trabajos solistas en las seís cuerdas por una asumida fatiga personal, decidí darle una oportunidad al nuevo trabajo del chileno Alejandro Silva, por lo que me regalé el nuevo disco, impulsado tanto por los buenos comentarios que he recibido de parte de diversos amigos, como también por el interés en observar el fenómeno de cómo enfrentó su recuperación tras su lamentable lesión en su mano izquierda, y cómo ésta afectaría su manera de ver la música como un conjunto.
Nota Mental #010
“La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito”
¡Menos humo, por favor! – Parte II
Quizás no muchos lo saben, pero hasta hace muy poco era un fumador completamente empedernido y aprovechaba cualquier situación como pretexto para echarle un poco de humo a mis pulmones. Sin embargo, hoy día sábado cumplo dos meses sin fumar. Si bien, la ley anti-tabaco no ha sido la que motivó todo este cambio, lo que más me impulsa a celebrar es que efectivamente todo se ha debido sólo a mi fuerza de voluntad, ya que no he seguido ningún tipo de tratamiento o consumo de sustancias inhibidoras y he logrado dejar el hábito de fumar con increíbles resultados a la fecha.
No sólo me siento con mucha más energía y tranquilidad, sino que ahora también paso mejores noches y mi rostro se ve realmente saludable. Pasé de fumar cerca de 38 cigarrillos diarios (lo que es un exceso para cualquier persona con el criterio formado) a no fumar absolutamente nada, aún en situaciones tensas. Es más, el cambio ha sido tan drástico, que incluso ya no permito que nadie fume en mi habitación, ya que ahora el olor me está comenzando a desagradar. Según lo que conversaba con un amigo el otro dia, es muy probable que la neumonía que me afectó hace poco me haya dejado consciente de la salud de mis pulmones, los que deben ser cuidados para no lamentar cosas a largo plazo. Para muchos claramente esto puede parecer una minucia comprensible, pero para mí es el comienzo de la gloria.
Porcupine Tree – Arriving Somewhere

Mi hermano en una de esas voladas extrañas que lo caracterizan de vez en cuando, me trajo hace un par de días el Arriving Somewhere de Porcupine Tree en formato DVD de regalo. Asi tal cual. Si bien, no me he tomado el debido tiempo para digerirlo como corresponde tras un año de su lanzamiento, ayer me acosté tras un día muy largo de trabajo y comencé a disfrutarlo a medida que mis ojos dejaban entrar el sueño para capear las heladas noches de agosto que ya me tienen un poco aburrido.
Y claro, mientras luchaba con el control remoto, me comencé a dar cuenta que si uno ya se puede sorprender con el material que nos ofrecen los británicos en su trabajo discográfico, la presentación que se mandaron en la ciudad de Chicago en el marco del popular Deadwing Tour, demuestra efectivamente que Porcupine Tree más allá de ser una excelente agrupación de rock progresivo (probablemente la mejor del momento, a pesar que odio ese tipo de calificativos para las bandas de rock que sólo hacen música), despliega en su carta a los más versátiles músicos del segmento musical al que me estoy refiriendo, sobre todo si uno centra la atención en los talentosos Steven Wilson y Chris Maitland Gavin Harrison, quienes realmente llegan a ser una sola persona cuando improvisan con obsesión algunas líneas específicas en algunos cortes de manera tan pulcra. Hay unas síncopas entremedio realmente pulidas que llegan a ser hipnotizantes y muy eficaces a la hora de ayudar a que el sueño se marche definitivamente.
Con esto, sólo pretendo comentar que Arriving Somewhere se encarga de confirmar finalmente que estos tipos más allá de ser rockeros de un estilo artístico a veces ninguneado por su complejidad y psicodélicas texturas en su cuidada producción, son unos músicos de primer nivel que ofrecen un espectáculo realmente delicioso para los sentidos más calibrados, al entregar música que en su fondo es realmente simple en su estructura melódica, pero al ser entregada en una forma tan pensada y cuidadosa a la hora de incluir esos detalles que son los que hacen la magia, logra parecer muy elaborada y alucinante en la evidencia, sobre todo cuando los músicos tienen esa envidiable habilidad de pasar del alquitrán al algodón en un sólo paso y con tanto gusto. Y eso es lo que yo opino de este DVD, que precisamente se trata de un gusto que vale la pena darse en un mes como agosto.
El abuso de lo simple
Los principales tabloides de Nueva York se han asegurado de cerrar la estrecha competencia diaria con front pages muy similares (por no decir casi clonadas) que han ido apareciendo periódicamente durante los últimos días, sobre todo a la hora de vender noticias de alto octanaje. Si bien, la carencia de originalidad puede ser un factor de serio riesgo en el medio, el caso de ambos tabloides resulta por lo menos curioso si consideramos quiénes están a cargo de las cuerdas de arriba y de la potencia que tienen a la hora de golpear directamente a los demás en un escenario cada vez más competitivo y regido por teorías que se alejan de las pulsaciones de la calle.
Sin el ánimo de demonizar a Murdoch y a Zuckerman por hacer su trabajo bajo los cambios comerciales que se han producido en las últimas semanas, a mi parecer los medios escritos que han mantenido una clara orientación al sector conservador de Estados Unidos, están tomando una dirección sensacionalista muy definida y armada a la hora de abordar – y anticiparse a – temas con diferentes posturas en un mismo espacio, lo que por cierto, no deja de ser criticable para los más puristas. Una situación que hay que observar atentamente para comprender posibles fenómenos locales a futuro.
Ralph Peters: El Siglo que se nos viene

Convertido en un referente absoluto a la hora de hablar de estrategia militar en los medios gracias a su innegable y polémica perspicacia a la hora de entender y anticiparse a los fenómenos políticos y económicos del mundo, el Teniente Coronel (R) Ralph Peters nos entrega su último trabajo titulado Wars of Blood and Faith: The Conflicts That Will Shape the 21st Century, un ensayo que si bien guarda cierta mesura al tratar muchos temas en transcurso, pone interesantes tópicos sobre la mesa que vale la pena considerar para entender más o menos las diversas situaciones a las que nos podríamos enfrentar en un futuro no muy lejano, sobre todo entendiendo la causticidad típica de Peters que ha desplegado en todas sus columnas a lo largo de su carrera.
Con un estilo seductor a la hora de desarrollar conceptos y un envidiable manejo de la retórica al ser claramente provocativo con su selección de artículos, Peters se pasea por una gran variedad de tópicos que se amarran precisamente al fenómeno de las explosivas intervenciones y cómo éstas irán cambiando con el pasar de los años, debido principalmente a los errores cometidos en el pasado, los que si no se modifican para bien de Estados Unidos, le traerán grandes problemas a Washington.
Los Simpsons: Sin azúcar por favor.

¿Qué se puede esperar de una serie que tras 20 años de historia sigue siendo exitosa? Claramente no mucho, pero eso no significa que quienes están detrás de la familia de Springfield hayan perdido la capacidad para sorprenderte. Todo lo contrario, en la primera entrega cinematográfica de Los Simpsons hay sorpresas por montones, pero que son tan diminutas en comparación con la abismante cantidad de elementos que se presentan en el producto final, que no logran trascender como deberían a lo largo de la historia.
Si bien, partí a ver la película sin muchas expectativas, y sólo dibujándome la idea de ver un capítulo extenso de fiebre amarilla un poco más pulido y con una animación de primer nivel, en donde las ideas se presentan mejor tras un extenuante proceso de selección, la película de Los Simpsons cumple lo que promete: Ser una suerte de tributo auto referente a una de las series animadas más populares del último tiempo, en donde no existen los complejos locales a la hora de parodiar todos los fenómenos que a lo largo de los años hemos construido para transformarlos en elementos de la cultura popular.





