Archivo para Septiembre 2007
Sobre blogs y nuevo periodismo

Durante los últimos días el tema de los ataques informáticos a páginas de Internet en nuestro país ha estado en más de alguna conversación por ahí, especialmente en la denominada blogósfera. Si ya se comentó en su momento el ataque que recibió La Página por parte de un grupo desconocido que se presentó como el “Frente Conservador Chileno”, justamente ayer desde El Antro se lanzó un nuevo dado en la agenda que de seguro dará de qué hablar por las consecuencias que todo este fenómeno acarrea gracias al anonimato, sobre todo cuando en algunos medios se rumorea que el supuesto ataque fue perpetrado por el FBI.
Independiente si los casos han sido efectivamente reales (la verdad es que no es lo que me interesa discutir en realidad), debo reconocer que lo que me llama la atención en el fondo es el hecho de observar cómo algunos medios tradicionales con gran presencia en Internet han cubierto un tema que hace algunos pocos años no habría sido noticia debido a su baja relevancia para el país, sobre todo por la reputación que se han ganado algunos sitios como El Antro. Sin embargo, hoy, cuando los blogs y portales son ya un punto de encuentro real para una cantidad no despreciable de personas que efectivamente son usuarios potenciales de medios informativos clásicos, se transforman en un foco de atención que los medios utilizan para generar contenido que actualmente logra ser relevante para unos cuantos que disfrutan estas plataformas, sin importar en algunas ocasiones la real veracidad de los hechos.
Si bien, a mi parecer el tema de la intervención a una página nacional por parte de terceros no es noticia por el momento, a menos que sea a alguna institución importante en donde hayan muchas cosas de por medio, logra ser interesante como la noción de “lo que es importante” está comenzando a cambiar de a poco en algunos casos, sobre todo si consideramos esta noción de nuevo periodismo que se está desarrollando, en donde los blogs (independiente de su reputación) ya son una centro de atención para generar contenido de acuerdo a la cantidad de usuarios que considera a tales medios alternativos como centros líderes de su determinado segmento, a pesar que los más puristas los renieguen, con absoluto derecho. El usuario está comenzando a tener un fuerte poder de la dirección de los medios, pero aún no se da cuenta que efectivamente el poder de alejarse de un sistema paternalista conlleva grandes responsabilidades, como diría el tio Ben.
Por otra parte, logra ser curioso observar cómo de a poco se va a ir filtrando en nuestro país una red de blogs temáticos “prestigiosos” que convivirán cooperativamente con los otroras grandes medios hasta lograr una profesionalización muy enriquecedora, en donde la lógica cooperativista sea la línea de acción a la hora de trabajar en conjunto y de seducir al usuario esquivo, quien nuevamente tendrá la oportunidad de decidir cuál es el producto informativo con el que se siente más a gusto para volver a la anhelada estabilidad informativa.
Chicos grandes
Durante estos últimos días tras las Fiestas Patrias, mi sobrino de tres años se ha quedado en casa debido a que sus papás andan de viaje por trabajo. La cosa es que el otro día, mientras yo terminaba de hacer algo en mi habitación, le pasé un notebook al pequeño con la página del Nickelodeon (tras habérmela indícado en la televisión) para poder ganar algo de tiempo, y me sorprendió el darme cuenta en vivo y en directo la habilidad con la que se desenvuelven las nuevas generaciones con la tecnología.
Es decir, está bien. Parte del trabajo de los desarrolladores y diseñadores es habilitar espacios de acuerdo a las audiencias a las que están enfocadas las diversas plataformas, y eso es un trabajo completamente destacable, ya que no es lo mismo generar contenidos para un adulto que para un niño. Sin embargo, ver la facilidad casi nativa con la que se desenvolvió mi sobrino, quien no usa nunca una computadora, realmente me sorprendió. Sobre todo en el uso de los menús y los diversos juegos en flash, que hasta a mi me dejan un poco pillo de vez en cuando.
Ahora bien, si entro a comparar a mi pequeño sobrino con mi papá, quien no pertenece a la generación del vídeo, la curva de aprendizaje logra ser realmente impresionante a la hora de medir el tiempo que toma aprender cierta lógica, pese a que mi padre actualmente se peina con la computadora y ha desarrollado su carrera en el ámbito ingenieril, por lo que debería tener una cierta ventaja. Yo me pregunto entonces al aire: ¿En qué otra cosa influirá ésta aparente ventaja que tienen las nuevas generaciones de absorber toda esa información que los rodea? No me refiero sólo a los aspectos informáticos, sino que me inquieta saber si todo esto generaría algún tipo de “ventaja” en otras facetas de la cotidianidad.
Tweetr: Así es como yo tuiteo
Tras unas semanas de experimentación con Twitter, en donde comencé a explorar las diversas potencialidades que ofrece el denominado micro-blogging, me encontré con la necesidad de gestionar el contenido a través de un pequeño cliente de escritorio para no verme obligado a entrar directamente a la cuenta con el explorador, ya que me estaba quitando un poco el romanticismo del asunto el andar tan pendiente de lo que sucede en un lugar tan específico. Sobre todo cuando ya tenía claro que en algún rincón de la Internet tenía las soluciones a mano. ¿Cómo me fue? Pues veamos.
¿Dónde estabas tú?
Para el 73 yo ni siquiera era un proyecto, mientras una de mis hermanas ya estaba comenzando a ofrecerle sus primeros llantos al mundo. Y bueno, la mayoría de mis cercanos tampoco vivió el evento de cerca, salvo mis padres, sus hermanos y uno que otro amigo personal entrado en edad. Mi papá estuvo a cuadras de La Moneda durante esa mañana, y tuvo que salir de la oficina junto a sus compañeros de trabajo por la escoba que tenían los de casco, quienes estaban haciendo circular a medio mundo antes del bombardeo.
Sin embargo, yo si viví a través de la caja idiota lo que pasó el mismo 11 hace seís años atrás. Recuerdo que recién había salido de la ducha, y mientras me vestía para ir a la Universidad en ese día de intenso sol, me topé con la sorpresita en el Canal 13. Al principio pensé que era un accidente en la torre norte, pero luego de un cuarto de hora tuve la oportunidad de ver el boeing de United estrellándose contra la torre sur mientras los ojos me saltaban y la boca se me caía. Yo me pregunto, para cualquiera de esos 11’s, ¿Dónde estabas tú?
¿Chao chao?

No me había dado el tiempo en realidad, pero con esta se armó hace rato. Russell Baker agarró su pluma y desde su trinchera en el TNYROB, disparó sus dardos en contra de todos aquellos que ya han comenzado a dar a los periódicos como carroña para buitres. Ok, Internet ha instalado un desafío más o menos grande a la hora de prosperar con sustentabilidad en la era electrónica, y se necesitan con urgencia teorías sólidas para pasar a la siguiente etapa en esta enorme teleserie que se ha montado para que la prensa cambie en el corto plazo, volviendo al modelo antiguo del periodismo arriesgado, a esos días en donde el beneficio retribuido era sólo para el propósito de su existencia.
Con esto, Baker pretende enunciar que efectivamente los medios clásicos no morirán. Si bien, existe la posibilidad de que bajen los números y aparezcan cifras rojas, un periódico no está muerto hasta que aparezca un cartel avisando que se vende. Y eso sólo se puede prevenir si efectivamente se cambia el lado editorial del negocio, ese aspecto que intenta vender más que el competidor y maximizar los beneficios reduciendo al mínimo el producto. La idea de fondo es otorgarle nuevamente la connotación social al periodismo y evitar que el mismo interés público sea subordinado a intereses privados. Fórmula que muchas veces obliga a pasarse la línea editorial por rincones más oscuros a la hora de publicar cosas rentables. ¿De quién es la culpa? ¿Del mercado o del cuerpo editorial? Mientras algunos intentan hacer un mea culpa de esa parte o de la otra, yo insisto en dividir las responsabilidades, y personalmente creo que mientras no se entienda que la culpa es compartida, la atribución social del periodismo tardará más en llegar.
Hay muchas cosas sin responder aún. Los diarios ya no sacan nada con informar, ya que las noticias ya las leímos por la red, o alguien que las leyó antes nos las contó. Los diarios tienen que proyectar, explicar y anticipar para ser una fuente de interés, muchas veces basados en las redes sociales. A ver quien corre el riesgo y elimina la estructura clásica, en donde la prensa deje de ser materializada y se cuelgue definitivamente de las bondades que nos traerá la innovación tecnológica para crear un futuro más próspero y democrático. No sé si con mejor calidad, pero si más creíble, al menos. La pintura no murió con la fotografía, dijo Neil Scott. Imagen: Ko-Chyan
Yo no fuí, ¿Cómo que no?

Venía de regreso a mi casa, caminando con esos asquerosos e irresistibles snack mix que tanto me gustan entre los dedos, y escuchando algo de música para escapar del colmado ruido ambiental, cuando quedé pegado pensando en el tema de Navarro y la polémica que se instaló con la nueva versión de los hechos que ofrece ese vídeo que se colgó en Chilevisión.
Y quedé metido. Pensando en que actualmente nada se puede esconder. Que independiente de la polémica de turno, tarde o temprano ese ojo que está sobre nosotros aparecerá para mostrar lo que de verdad pasó, tirando a tierra toda creencia pasada, todo testimonio divulgado o paradigma establecido. Es una sensación un poco paranoica, claramente. De hecho, me recuerda bastante a la propuesta que ofrece Bansky, la que considero realmente fantástica, pero en realidad el tema va un poco más allá para mi, y es por eso que lo intento observar desde varias partes.
Es decir, creo que toda esta dinámica ya comienza a funcionar como un gran hermano orwelliano que se apodera de todo sin avisar. Construido por nosotros mismos, para algunos ahora puede parecer extraño, invasivo, o como sea; pero para nuestros hijos probablemente sea algo tan orgánico como la mano paternal que los encamina hacia una sola dirección, construyendo una normalidad tan extraña que generará a individuos insípidos que se observarán entre ellos para ver si se puede sacar provecho de algo cuando alguien baje la guardia.
Actualmente, si conozco a alguien, esa persona puede conocerme un poco más si llega a mi blog y se pone a leer algunos párrafos. Algunos psicólogos lo hacen actualmente a la hora de reclutar personal en las empresas. Y está bien, si apareces en Internet ya eres un personaje público – y como tal – deberás estar atento a lo que haces, pero creo que a veces esto anda tan rápido que en unos años todos terminaremos repletos de dudas por no querer hacer nada que no pueda quedar en secreto. Por ese miedo a la no-privacidad, de no poder hacer algo deseado por culpa de ese tercer ojo incógnito. El desarrollo efectivamente ha logrado desbaratar muchos mecanismos que antiguamente eran selectivos, dejando a un click de distancia todo lo que deseamos, pero insisto en creer que – sin caer en un discurso alarmista – existe la probabilidad de que esa facilidad nos haga muy dependientes. Como si esperáramos a ese gran hermano para que nos diga que pasó nuevamente para confirmar nuestra propia realidad, la que se nos escapa de las manos a veces.
STRESS: La necesidad de sentirse vivo
Actualmente conozco a muchas personas que dicen estar estresadas por diversos factores. Y claro, cualquiera lo puede estar a estas alturas del año con el ritmo de vida que tenemos. Sin embargo, el fin de semana leí un artículo bastante interesante de Guillermo Espinosa, quien propone a través de la opinión de diversos especialistas, que efectivamente los diversos niveles de stress con los que vivimos actualmente corresponden al efecto orgánico que se produce cuando fracasa esa incesante necesidad programada de buscar emociones fuertes en la cotidianeidad de la vida. ¿Estrés en la vida moderna? Al doctor Nolasc Acarín le hace gracia que se repita que los urbanitas de hoy sufren mucho estrés.
“¿Alguien ha pensado en los grandes problemas que tenía el hombre del paleolítico? Estaba amenazado por las fieras, por las enfermedades, se moría de hambre y se pasaba la vida corriendo por el bosque. Aquello sí era estrés. Y nuestro cerebro es básicamente igual al de aquel hombre, pero nuestra vida corre menos peligro y tenemos muy poca actividad física. Así que de vez en cuando nos gusta asustar al sistema nervioso para segregar un poco de adrenalina”.
Esto quiere decir de forma general que “esa sensación de poder y de libertad a la que sigue un cansancio intenso y placentero” ya no la encontramos de forma natural como nuestros antepasados, debido a que tenemos una vida más placentera y paradójicamente menos sorprendente. Es por esto que muchos buscamos emociones extremas a través de diversos recursos para lograr esa reacción química que se nos estaba perdiendo. Curiosamente, si no logramos el cometido, el stress se apodera de nosotros a través de la frustración, provocando que la búsqueda de emociones se vaya incrementando y que también se vaya formando un círculo vicioso que a veces se vuelve hasta incontrolable, a menos que seas Jack Bauer.





