Mediated: How the Media Shapes Your World and the Way You Live in It

Dejando de lado las películas, y comenzando a ningunear de a poco el acalorado stress habitual de fin de año, los libros también han tenido su espacio durante la semana. Uno de los que más me llamó la atención fue Mediated: How the Media Shapes Your World and the Way You Live in It, en donde Thomas De Zengotita se esmera con bastante ambición (probablemente siguiendo el estilo que desarrolla en la Harper’s Magazine) en instalar una atractiva discusión sobre los cambios que están sufriendo los medios, los desafíos que todo esto conlleva y cómo esto nos afecta a nosotros, los consumidores de información, llegando incluso a alterar nuestra particular cotidianidad.
Ahora bien, resulta interesante comprender el absorvente punto reflexivo de Zengotita si asumimos la noción de saturación en un comienzo, ya que es lo que rodea al fin y al cabo todo el ensayo de Mediated. Porque seamos claros, desde pequeños que hemos sido invadidos por imágenes e información de manera sistemática, especialmente aquellos que nacimos bombardeados bajo la competitiva educación matinal de la televisión y quienes lo hacen ahora bajo la misma lógica, pero junto a Internet y dispositivos móviles que funcionan como reales centinelas informativos de uso personal.
Entonces, lo interesante que se plantea De Zengotita, es que en el mundo occidental recibimos tanta información, que al final terminamos adoptando – a través de una extraña simbiosis interactiva – toda la información ajena que ha sido producida, como propia. La publicidad (y por extensión, los medios) han tenido una gran responsabilidad en esto, ya que uno de los principios de ésta es la de introducir un producto a través de la repetición cuidada para generar lealtad. La estrategia más básica y probablemente una de las más conocidas y efectivas de todas.
Con esto, lo que se produce en algunos casos es un fenómeno bastante curioso de reacción individual a la cultura moderna, ya que si bien el auge tecnológico ha generado un interesante y autosuficiente fomento al narcisismo al hacernos sentir como reales participantes omnipresentes de los acontecimientos mundiales, se comienza a defender con la misma lógica la múltiple información ajena. Es decir, si alguien ataca los contenidos que elegimos adoptar a través de los medios como protagonistas de sucesos externos, nos sentimos pasados a llevar tal como si la chica linda de la clase nos dijera que estamos con algunos kilos de más, desmotivándonos de creernos el centro del Universo y sintiendo incluso problemas de autoestima o conflictos de identidad al recibir una reacción no esperada que nos indica que al final del día, no somos tan importantes como realmente creemos ser allá afuera, sobre todo cuando queremos más que nunca ser reconocidos por los demás. Dan Gillmor dijo que nosotros eramos el medio, mientras que De Zengotita comenta que la cultura posmoderna es todo acerca de nosotros. Pero, ¿Hasta cuándo?





