Archivo para Enero 2008
Nota Mental #011
Las empresas operadoras de servicios varios deberían ser buenos aunque sea una vez al año, y regalar junto a la factura del mes, un cedé con las 10 mejores llamadas teléfonicas hechas al servicio al cliente. Estoy seguro que la cantidad de insultos gratuitos y momentos hilarantes, valdría la pena.
El miedo de los Clinton

Lo de la familia Clinton logra ser interesante en la actual coyuntura. No sólo porque tienen una seria oportunidad de convertirse en la familia política más reconocida e influyente de la historia de los Estados Unidos con la trayectoria y desafíos que cargan sobre sus hombros, sino que también por la ingeniosa capacidad que tienen como dupla a la hora de intentar revertir una situación tensa que hasta hace muy poco, parecía mucho más complicada.
¿Qué quiere decir esto? Que hasta hace sólo pocos días, los medios tenían en un supuesto aislamiento mediático a Hillary Clinton por el bullado encandilamiento que provocó Barack Obama en los primeros encuentros. Hasta ahí todo transcurría de manera normal, dejando un valioso punto para Obama. Sin embargo, los demócratas comenzaron a ser testigos de cómo la maquinaria Clinton comenzaba a mover sus propias perillas a través de una candidata emocionada que buscaba la empatía del ciudadano indeciso a través de un interesante juego de lágrimas, resaltando la imagen de la mujer moderna en un mundo de hombres que no ha sido correspondida ni ha tenido la oportunidad de parte de los medios, responsabilizando de lo mismo a un Obama confundido y preocupado, quien hasta la fecha no ha logrado contestar de manera audaz el juego que Bill Clinton, en una ofensiva bastante arriesgada, ha estrenado bajo la cancha al intimidar a los medios de comunicación a través de comentarios rabiosos que se alejan de la clásica tendencia de campaña familiar. Esa misma que muestra a un candidato intachable y feliz.
Algunos dicen que Bill Clinton está demostrando una faceta que jamás había ofrecido. De hecho, compañeros del mismo bloque demócrata se lo han hecho notar, como el mismo Edward Kennedy, quien junto a otros al parecer le han aconsejado cambiar la táctica a la hora de intervenir. ¿Qué va a pasar? Apostar por una salida parece precipitado a días del encuentro en Carolina del Sur, pero si es posible evidenciar que la familia Clinton, si bien no es reconocida por su habilidad a la hora de manipular los poderes fácticos como otros candidatos que han peleado el ingreso a la Sala Oval, si son expertos en la emoción estratégica al verse apretados, ya sea para ganar cierta empatía a través de la lágrima, o para intimidar a los medios a través de los comentarios explosivos firmados bajo una postura poco mesurada. La mejor manera de evitar que los lobos se coman al conejo, es lanzando una salchicha caliente al centro del bosque para que choquen entre ellos. Imagen: icki
Último gol gana todo
El cuento de las famosas keynotes y presentaciones de productos de grandes marcas que se hacen cada año me despierta curiosos sentimientos que van mucho más allá de un creativo grupo de marketing y de la cuidada elaboración de frases que se encargan de dejar a más de alguno enganchado.
De partida no puedo evitar recordar de inmediato lo que dicen las personas que no son fanáticas del fútbol, quienes cada cuatro años sacan del bolsillo el comentario prefabricado que enuncia que es difícil entender cómo puede ser entretenido ver a 22 hombres correr tras una pelota, cuando los estadios están llenos de fanáticos y se facturan millones de dólares por concepto de publicidad, mientras otros pelotudos como yo siguen los partidos de fútbol por televisión.
Desde la otra trinchera, e intentando hacer una analogía relativamente coherente como fanático del fútbol, me pasa lo mismo con esto de la tecnología y sus lanzamientos mundiales. Me cuesta entender como tantas personas se emboban con el surgimiento especulativo de algún computador nuevo o un teléfono con más opciones. Si antes el tema de sobremesa era ver si Argentina o Brasil ganaba el Mundial, ahora me da la impresión que – por muchos factores que no pretendo discutir – también es importante plantear con los amigos si efectivamente Apple, Nokia o Samsung se ganan el poroto del año. Al fin y al cabo es como una nueva pasión de multitudes, en donde casi todos se rascan la cabeza para ver quién mete el último gol del partido.
¼
Como a eso de las 21:38 de la noche llegué yo por acá a Santiago, agarrándome de la pierna de mi hermano Guillermo, quien al parecer se comió toda la placenta cuando estábamos flotando en modalidad esférica, porque pucha que salió grande y con el diente largo. Ya son 25 los que llevo encima. Un cuarto de siglo, como bien dicen por ahí. Mi mejor amiga me regaló una linda corbata. Parece que ya estoy grande.
Al final, todo es cíclico.

A pesar del dolor de cabeza y del explosivo comienzo de año que me ha tenido escupiendo fuego para todos lados como el Llaima, voy a dejar un comentario a vista de pájaro sobre un evento que se está desarrollando hace tiempo un poco más al norte, pero que ha evolucionado de manera interesante y que de seguro dará harto de qué hablar durante el año porque está generando un nuevo ciclo que me interesa ir documentando de a poco con dejos de subjetividad, como debe ser acá. Me refiero a las primarias estadounidenses.
Los candidatos finales ya están mas o menos claros por el lado de los demócratas, y me imagino que al final de la carrera se notará en las estadísticas generales que la tendencia se mantuvo con cierta cercanía entre Clinton y Obama, favoreciendo claramente al senador de Illinois por un estrecho margen. Sin embargo, por el lado republicano el panorama no parece ser tan auspicioso entre tanto desacuerdo, ya que me da la impresión que ni siquiera los partidarios oficialistas están realmente conformes con los candidatos que han quedado por los extremos que se manejan, probablemente por el anticipado sentimiento de alarma y temor ante una eventual recesión económica que invita a gran parte de Estados Unidos a preocuparse de los viejos fantasmas de implosión política y de debilitamiento de Estado, poniendo sobre la mesa el debate de materias de política interna, especialmente sobre programas sociales.
Interesante, no sólo por el férreo discurso del tridente que se ha formado con los candidatos en Estados Unidos que hace al rally más reñido junto a John Edwards, sino porque también todo esto da curiosas señas de cómo un ciclo que se instaló en 1968 junto a Nixon, comienza a debilitarse por los desafíos internos que se generaron para dar paso a una nueva forma de hacer política a largo plazo, más prudente y orientada al liberalismo progresista del otrora new deal que probablemente amortigüe una salada recesión y que evite de paso, cualquier tipo de especulación maldita que genere cambios bruscos. El Llaima ya nos avisó que se viene bien movido el año. A ver que se viene. Imagen: Architectural Orphans





