Archivo para Marzo 2008
Comunicación amena
“La comunicación sólo se digiere si el que la emite es ameno, capaz de ponerse a la altura del que le oye.”
De esta manera se podría resumir la entrevista que Umberto Eco le concedió a El País de España durante su última visita a la madre patria. Con una soltura tremenda para ponerse a la altura del relajado lector de fin de semana, el semiólogo italiano aprovechó la publicación de su nuevo libro en el mencionado país para conversar sobre diversos aspectos culturales, que van desde la diferencia de edad y nuestro canibalismo intelectual, hasta la degeneración de la información y la anhelada felicidad del ser humano. A continuación, una serie de recortes que yo mismo escogí de la entrevista sólo para documentarla aquí.
Anotaciones sobre el consumo – Parte III

Siguiendo con mi serie de suposiciones sobre algunos hábitos de consumo que pretendo dejar descansar por ahora, me imagino con absoluta honestidad que no todas las personas que entran a un supermercado durante el día pretenden hacer las abundantes compras del mes. De ser esto una verdad relativa, ¿Por qué la proporción de carros es tan diferente a la de canastas?
Generalmente es habitual ver eternas filas de carros en cada acceso del supermercado, los que dispuestos de determinada manera, le ofrecen una comodidad envidiable a ese consumidor que se acaba de bajar del automóvil y que por extensión, suele comprar con una mayor abundancia, mientras que los canastos para las compras sufren los golpes propinados por el látigo de la indiferencia al permanecer escondidos en algún rincón de las cajas a la espera de aquellos que son considerados como clientes de paso, o de menor prioridad.
Sin embargo, y bajo mi exclusivo parecer, creo que lo que busca esta idea no es precisamente la comodidad de arrastrar algo con ruedas sobre la bonita cerámica del local, sino que la opción de proveerle algo con mayor capacidad de recepción al cliente de forma obligada, ya que éste último, al verse con una mayor capacidad bajo su mando, intentará a través de todos los medios disponibles rellenar más el carro una vez finalizada la compra que realmente tenía en mente. Como se diría en buen chileno, para que no se note pobreza, ya que el espacio restante del carro pedirá a gritos que sea ocupado. Para qué hablar cuando los carros nuevos aparezcan en los pasillos de nuestro supermercado más cercano. Ahí si que lo pedirán a gritos. Imagen: andrea francesco
¡Dale cuerda, hombre!

Me gusta esto del stencil. Más allá de la técnica empleada y todas esas cosas, lo que de verdad me atrae es poder disfrutar del simple hecho de recibir mensajes anónimos al azar mientras voy caminando por alguna ciudad. Me gusta creer que me dicen mucho del lugar donde estoy, o algo así. Una imagen vale más que mil palabras, dicen.
El que acompaña a esta entrada lo encontré mientras disfrutaba del aire fresco junto a mi novia durante el fin de semana, por ahí por la esquina de las calles 1 Poniente con 12 Norte, en la siempre linda ciudad de Viña del Mar.
Nota Mental #012
No porque un artículo esté de moda, significa que sea bueno o cómodo.
Anotaciones sobre el consumo – Parte II

Más allá de adquirir simples productos o servicios, lo que una persona hace realmente a la hora de consumir es intentar ser parte de un concepto referido a la marca y de lograr una experiencia de vida en particular, en donde el trabajo basado en el control de las emociones logra ser una de las claves puntuales que maneja la publicidad a la hora de vendernos con ingenio algunas cosas, especialmente aquellas que realmente no necesitamos.
Ejemplos hay por montones y en todos lados. De hecho, más de los que personalmente podría enumerar. Sin embargo, y basándose claramente en cómo las emociones afectan en gran parte la noción de la realidad que manejamos día a día, una clara muestra de este tipo de mecanismos se puede evidenciar cuando uno se pasea por diversos locales de comida.
Que un local especializado decida ofrecer una panorámica constante de cómo se hacen las cosas que se venden no es una mera casualidad. Capitalizar el consumo del cliente a través de la poderosa y provocativa estimulación que significa gatillar el apetito en el consumidor, es un claro ejemplo de cómo una emoción elemental puede llegar a afectar a nuestro organismo y su comportamiento. No es coincidencia que el hambre se atreva a llamar a gritos cuando pasas al frente de la Fuente Alemana, cuando una promotora de buen ver te ofrece un pedazo de pan con la hamburguesa de turno o cuando sale el pan recién horneado en el supermercado. El más ligero reclamo estomacal puede provocar que el cliente saque su tarjeta de crédito para saciar su necesidad básica y la de los suyos, para no sentirse tan culpable. Imagen: Christian Varas Kallens
Anotaciones sobre el consumo – Parte I

Entrar a un centro comercial y que te reciba todo ese olor a caramelo caliente cuando aún el sol de marzo invade sin misericordia alguna tú cabeza y los gritos de miles de escolares adolescentes acompañan tu banda sonora, es sin lugar a dudas un desafío que te invita a dejar de pensar en ese apetito consumista que de vez en cuando te invade, aunque sea por algo forzado, como cuando tienes que pensar en el regalo apropiado para esa buena amiga que está de cumpleaños.
Si bien aborrezco las grandes conglomeraciones, el pasearse por un mall como un turista en tierra ajena es algo que a veces puede ser bastante útil, especialmente a la hora de ponerse a pensar en esos detalles que te rodean y que te pueden explicar cómo funcionan muchas cosas.
Rolling Obama

Aparecer destacado en la portada de la edición de la Rolling Stone que se vende a través de los 50 estados no sólo significa que eres un personaje público que aparece con frecuencia en los medios, sino también que entraste al grupo de personalidades que – de una forma u otra – han marcado un hito en la cultura popular diferenciándose del resto de los mortales.
¿Qué quiere decir esto? Que si un día despiertas y te ves con tu mejor tenida en la portada de tan popular revista en el quiosco de la esquina, ten por seguro que eso significa que hay mucha gente que está hablando con inquietud de ti en las calles, o que al menos tú nombre se está paseando por muchas conversaciones de cafés y ascensores alrededor del mundo. Son las cosas que pasan, que se piensan, se dicen, se escuchan y se hacen entre las personas normales, quienes como tú o como yo, nos sentamos a leer este tipo de revistas para enterarnos de algunas cosas que pasan en el mundo, especialmente ese del espectáculo y del consumo masivo.
Marzitis: algunas anotaciones
Llega el mes de marzo y como una real afección epidémica, a la gran mayoría de nosotros se nos acaban las vacaciones. Si bien el motivo de esta entrada no es precisamente levantar un reclamo sobre ese punto (mi bronceado aún es envidiable), si me interesa dejar unas pinceladas sobre algunas breves experiencias y reflexiones que se me cruzaron por la cabeza durante mi anhelado descanso en verano.





