Naomi Klein: La doctrina del shock
Luego de seguir atento la charla ofrecida por la periodista Naomi Klein en nuestro país en el marco de promoción de su último – y polémico – trabajo titulado The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism, sólo me gustaría comentar algunas cosas para que no se diluyan en el tiempo, aprovechando de esta manera el poder documentar una serie de ideas que me parecieron interesantes.
Bajo la teoría del shock, Naomi Klein propone que así como a un paciente con algún tipo de discapacidad mental se le pueden inducir convulsiones a través de la terapia electro-convulsiva para ser reducido a un estado de sumisión, a una sociedad entera también se le puede someter a un mínimo común a través de golpes certeros, ya sea por fenómenos casuales o por eventos ya premeditados, como un desastre natural, un atentado terrorista, un golpe de Estado o derechamente una guerra, como la de Iraq, por nombrar alguna. Lugares comunes en donde no cabe la opinión de la gente.
Una ecuación real o percibida
Éste fenómeno no sólo provoca una aguda desorientación en las masas que las invita a buscar líderes para orientarse y sentirse protegidas, sino que de acuerdo a Klein, también son la instancia ideal para que algunos líderes, bajo la eterna promesa de la protección garantizada, se aprovechen de los propensos a obedecer cualquier regla a través de la crisis, o las denominadas convulsiones sociales.
En definitiva, una ecuación que trabaja con el problema, la reacción y la solución. Todo para que los que están en el poder puedan crear una crisis, para que el cuerpo social tenga incertidumbre y abadone su autoridad para dejársela al gobierno, siendo éste último quien la utilice como pied piper para privar de libertad a los elementos que simplemente están fuera de la fómula. Algo que para los que están en el poder no es novedad desde hace años y que el vídeo que dejo a continuación, se ejemplifica de muy buena manera con esa estética tipo Banksy la idea que se da vueltas en la famosa cita de Milton Friedman que dice que sólo una crisis, real o percibida, puede producir cambios reales.
Sin embargo, ésta teoría no ha sido muy bien acogida en algunos sectores. Si bien algunas inexactitudes sobre la gestión de las reformas económicas llevadas a cabo durante los años 70 y lo demonizadora que parece en una primera lectura por su aparente propagandismo pueden fácilmente gatillar el mal gusto en el paladar del lector, creo que cualquiera que esté medianamente documentado, por ejemplo, sobre las reformas de instrumentalización llevadas a cabo tanto dentro como fuera de la PUC cuando el patrimonio disminuía para influir con espacio, tranquilidad y por sobre todo, con proyección, es capaz de entender que más allá de éste tipo de datos que son para peleas de gatos que buscan conspiraciones donde no las hay, la idea central de Klein aún se entiende sin caer en los ombliguismos ni en los alarmismos baratos.
Un rol compartido
Botones para masticar durante el fin de semana hay varios: tenemos la idea de que la reciente historia chilena juega un rol clave para observar y entender las consecuencias finales de la aplicación de un nuevo modelo económico, ya que puede servir para prever hacia dónde irán otros modelos similares. De la misma manera, son los últimos años los que pueden demostrar que la mejor forma de entender lo que pasó es tratando de deshacer todo lo que se hizo porque los procesos no son perfectos. Por lo mismo, se hará necesario estar preparados para una hipotética transición abrupta.
Por otra parte, actualmente los medios de comunicación cumplen un rol imprescindible en una democracia protegida y creada para proteger los intereses del neoliberalismo, ya que existe una tendencia general de utilizarlos para mezclar con error tácticas morales con temas sociales. Finalmente, el estado de shock es temporal, y esto genera una buena dosis de optimismo mientras tengamos una nueva forma de entender nuestra realidad. Sin embargo, para saber precisamente qué es lo que está pasando, lo mejor es enfrentar la situación permaciendo orientado a través de la información que nos rodea.
Ahora bien, más allá de comprarle o no el argumento a Naomi Klein (cada uno verá donde le aprieta el zapato), es precisamente la manera de hilvanar las ideas en su propuesta lo que me pareció realmente admirable a la hora de proponer otra lectura más intrincada, porque creo que más allá de las objeciones publicadas, es el poder narrativo que logra a la hora de estructurar su mensaje en un contexto actual, precisamente en un país donde sus teorías, por muy controversiales que sean al postular que el eje central de la teoría instala que el neoliberalismo (como nuevo orden económico) se aplicó con una terapia de shock, pegan bastante fuerte.
Creo que es un buen trabajo, sobre todo si viene de una periodista que es capaz de explicar algo que en rigor es complejo a través de un andamiaje no tan rebuscado como otros tecnócratas que han intentado ingresar a la cultura de masas, lo que de hecho me parece el gran triunfo del libro al poner un debate clásico al alcance de la boca de muchos. Eso es algo que, desde mi punto de vista personal, se agradece en un medio sobre economía cuando al final de cuentas, lo único que es libre en un mundo caótico son los precios.






Teoría de la Agenda Setting pura? A mí me suena a eso, un tanto reloaded, pero lo mismo al fin y al cabo. Saludos Horacio
adafonseca
Abril 30, 2008 a 4:50 pm
Claro, ese es como el sabor que te queda en la boca tras revisar su material, aunque me da la impresión que uno tiende a sacar esa conclusión por una formación periodística que llevamos dentros, porque creo que más allá de “simplificar” comunicacionalmente algo que de partida ya es complejo, esto se podría resumir como la historia alternativa del neoliberalismo, o su lado B, por decirlo de alguna manera.
Saludos!
Horacio
Mayo 2, 2008 a 1:09 am
Muy buen diseño de sitio. Buen trabajo.
El contenido también esta bueno, por supuesto.
Dante
Septiembre 11, 2008 a 12:16 am