Archivo para Octubre 2008
CSM: El temido paso a la Internet
Cuando muchas cosas parecían estar ciertamente estancadas en el grisáceo mar de medios del siglo pasado, The Christian Science Monitor, uno de los periódicos más respetados de los Estados Unidos por su connotada trayectoria, dio un paso al frente y anunció, en medio de un escenario frágil e incierto, su apuesta definitiva a la web, dejando de lado la clásica versión impresa y abriendo la posibilidad de ser mucho más rápidos al informar mientras se oficializa de pasadita la tendencia que se ha ninguneado por mucho tiempo a la hora de darle vida a un medio impreso de mayor calidad, pero semanal, como tienen en mente.
Más allá de anunciar las claves del futuro próximo al hablar de gratuidad, Internet y distribución multiplataforma, lo del The Christian Science Monitor confirma, de alguna manera, los últimos cambios que se han gestionado en el mundo de la publicidad y los nuevos modelos de negocio que se vienen en camino cuando nos referimos a la distribución de la información, siendo distribución una de las palabras claves que nos mantendrán bastante ocupados por algunos años, ya que no es novedad notar como de a poco los medios más emblemáticos han liberado su contenido a través de una sugerente cantidad de herramientas, como lo son los feeds RSS (The Guardian), los widgets que se aprovechan de la viralidad (RTVE y la BBC) y el famoso Youtube, como lo ha sido el caso de la CBS, entre otras emisoras que han entendido el mensaje y comparten.
Si bien todavía hay muchísima gente que sigue prefiriendo el papel, los medios valientes y los denominadas nativos digitales, se encargarán, junto a los generadores de contenido hábiles con los negocios, de marcar pauta en los interesantes años venideros mientras se reducen costos y se aumentan las diversas rentabilidades. Ecuaciones y modelos hay muchos y para rato, pese a la baja escala en la que funcionarán los nuevos medios a través de las redes sociales. Sin embargo, siempre es bueno saborear por un momento la incipiente consolidación de un paradigma que, si bien no alcanzará para satisfacer los bolsillos de todos, se estaba demorando mucho en ser tomado en cuenta por aquellos que firman los cheques a fin de mes y echan gente a la calle cada quincena. Pero claro, la necesidad apremia, como bien dicen.
Reputación, popularidad e influencia
Mantener cierta constancia por estos lados a veces se me hace difícil. Sin embargo, e intentando continuar con el fascinante tema de los nuevos modelos que se han hecho camino en algunos medios de comunicación, me gustaría compartir una presentación que me ha parecido interesante.
Javier Godoy, un especialista en servicios de marketing, expuso en el reciente Online Expert Forum una serie de planteamientos que si bien se enfocan en una primera lectura a la medición de presencia en medios sociales bajo una etapa experimental para el mundo de la publicidad, por decirlo de alguna manera, bien pueden ser útiles a la hora de generar reputación, popularidad e influencia a través del contenido que elaboras con tanto esmero y que a la larga refleja tu propia identidad.
JEFF JARVIS: Un nuevo modelo de negocios
Como ya es habitual en un medio que se ha caracterizado por los cambios constantes y las propuestas que nunca se cierran, Jeff Jarvis se atreve en medio de todo el ruido y propone en una primera instancia un interesante proyecto que pone sobre la mesa una vez más la compleja discusión sobre el incierto futuro de los medios, especialmente a la hora de hablar sobre su delicado modelo de negocios.
Si bien reconoce que el borrador es algo que aún se mantiene en fase beta y está a la espera de cualquier comentario, las ganas por querer dar con un nuevo modelo que logre financiar con relativa solvencia el gigantesco negocio de la información se hace cada vez más evidente. Algunos creen que en los momentos de crisis y estallidos financieros siempre hay buena prensa disponible. Sin embargo, creo que esa buena prensa no llegará como es debido a nuestras manos si lo que ha cambiado hasta hace muy poco no se estandariza de alguna manera en la denominada sociedad de la información. Hasta ahora, por lo menos, coincidimos en que la cosa no avanzará para ningún lado mientras no se entienda que el periodismo es actualmente un proceso distribuido en donde la participación, la apertura y el criterio social sobre las herramientas y plataformas que tenemos a nuestra disposición, son más fuertes que nunca.
Chris Anderson en Twitter
Digamos que por razones geográficas y de tiempo hoy se me hizo prácticamente imposible asistir a la charla que ofreció Chris Anderson en la UAI durante la mañana, ya que sólo algunos momentos antes se me avisó que en realidad podía acceder sin invitación al evento. Cosa curiosa si pensamos que una charla que también habla sobre la cultura libre cuente paradójicamente con un acceso limitado para ciertas personas.
Sin embargo, la cosa buena de la jornada no fue sólo mi ausencia para la alegría de los otros, sino que el tener la oportunidad de notar el poder de Twitter ante situaciones de cierto interés general. Sin ir más lejos, tener la posibilidad de que un buen grupo de entendidos en la materia te mantenga al tanto sin moverte de tu escritorio, es algo que se agradece.
Si bien ya había notado el curioso detalle con algunos colegas especializados en materias políticas que siguieron con ganas el pasado encuentro con Naomi Klein y el reciente debate entre los candidatos Biden y Palin, la sensación de hoy tras seguir en vivo y en directo los comentarios de Anderson a través de un buen grupo de gente que trabaja en medios digitales, me hace creer que el potencial de esta herramienta es cada día más fenomenal. Quizás no reemplace el clásico análisis posterior hecho con más calma y perspectiva que tanto me gusta, pero ser una opción válida para saber qué ven, escuchan y piensan los realmente interesados en ciertas materias en el mismo lugar de los hechos, me parece más un aporte que un estorbo en un mundo cada vez más seducido por la hipersegmentación. A continuación, un vídeo de la jornada que no tiene desperdicio.





