Michael Jackson y la caída de los medios

Cuando murió John Lennon, mi madre se enteró de la noticia a la mañana siguiente a través de la radio, en un consolidado y casi único espacio informativo transmitido en vivo al sur del mundo. Hoy, casi 30 años más tarde, me entero en la oficina del fallecimiento de Michael Jackson a través de Twitter con no más de dos minutos de retraso desde que el titular de TMZ, el famoso medio sensacionalista “alternativo” de AOL, sacudió como nunca las páginas de celebridades del mundo con la caída del ídolo pop mientras los medios tradicionales, como ya es costumbre, yacían durmiendo en pleno invierno en una tina llena de Nitrazepam.
Para algunos, Twitter ha pasado a ser algo así como el nuevo CNN. Si bien hace sólo casi una década el gigante de Ted Turner se podía jactar de contar las primicias que rompían la agenda a medida que se iban desarrollando los hechos (WTC), hoy es la misma inteligencia artificial generada por miles de usuarios a través de Twitter la que ha roto como nunca un modelo informativo que hasta hace poco parecía imbatible. El flujo informativo ha cambiado de manera inoportuna para unos pocos, Wikipedia ya lo demostró hace tres años con Steve Irwin si mal no recuerdo, y al parecer Twitter, la musa innovadora del año, ha sabido darle cabida a uno de los tantos pasos que pretenden darle las redes sociales a un nuevo paradigma que nos ayudará a comunicarnos, informarnos y relacionarnos como nunca antes lo habíamos hecho.
Sin lugar a dudas que el hito de la semana marcó una nueva lección para las salas de redacción en el mundo entero. Lo mismo logramos percibir con Irán (#iranelection), con el Golpe de Estado en Honduras y es muy probable que las elecciones que ya se vienen en camino y los pormenores del próximo Mundial de Sudáfrica adquieran otro tinte a través la red social del momento. La campaña de Barack Obama durante el año pasado bien nos demostró que los medios están cambiando y mientras no se asuma por las generaciones que nos preceden que el papel como único soporte informativo tiene los días contados, el pesado buque de carga será dejado atrás por miles de pequeñas lanchas que sólo quieren llegar a la costa.
La muerte de Michael Jackson, más allá de demostrar el abandono sorpresivo de la figura que cambió la industria del espectáculo y la publicidad como nunca durante el siglo pasado, nos deja la lección que así como las estrellas de la cultura pop nunca han sido inmortales más allá de sus obras, los viejos medios tampoco están para quedarse en base a sus columnas. Suena frío, lo sé, pero no deja de sonar paradójico mientras el negocio de las disqueras se hunde y los diarios se venden menos.
Si pensamos que por años la sociedad entre los medios y la industria del entretenimiento ha existido de manera tan sincronizada como alguna vez lo estuvieron Jacko y Bubbles, no deja de ser gratuito por ejemplo que Paul Morley, del The Guardian, juegue en su columna con un argumento que señala de manera articulada que Jackson, a su juicio, representó de manera simbólica la propia evolución de los medios. Su muerte, por otra parte, creo que ha dado el comienzo de una nueva etapa en el infotaiment. De hecho, ya se habla de los denominados curadores de contenidos digitales, entre otras cosas. Un desafío latente.. Imagen: Raúl Orozco.





